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La pregunta – y ahora qué – te puede abordar no simplemente siendo novato, en esto de la gestión de personas, pues te puede ocurrir incluso cuando tengas muchos años de experiencia y una dilata trayectoria profesional. Pues en este ecosistema tan cambiante, te vas a enfrentar de forma sistemática a proyectos nuevos y a cambios de rol que te exige la organización que te emplea. Esto implica, en muchas ocasiones, trabajar con personas diferentes, y de este modo, cuando estás en una posición de liderazgo tienes que tener claros algunos aspectos, o al menos saber responder de forma rápida a esa cuestión que planteo desde el inicio de este artículo…¿y ahora qué?

Y lo primero que debes tener claro, es que tu comportamiento tiene un impacto directo en tu equipo de trabajo, así que has de pasar por un proceso de asunción de responsabilidad, es fundamental que lo hagas; y si es la primera vez que gestionas personas, y estás atravesando por unos días de incomodidad, quiero que sepas que es normal, pues has pasado de la horizontalidad a la verticalidad, y al principio da vértigo, pero una vez que te acostumbras, comienzas a hacer verdaderamente “trabajos de altura organizativa”.

Por tanto, una vez asumido que “esto de liderar” conlleva una grandísima responsabilidad; supongo que el siguiente paso lógico sería conocer las mejores tendencias del liderazgo actual, conocer también cuáles son los dictados de los modelos de liderazgo clásico versus los actuales o comprarse algunos libros relacionados con la gestión de personas. Pero mi recomendación es que te detengas de inmediato, pues ese no es el camino más adecuado. Está bien que aprendas y que destines parte de tu tiempo en desarrollar tus habilidades como líder, si es que has identificado que existe alguna carencia, pero mi segunda recomendación es que apliques tu propio estilo, y la fuente está únicamente dentro de ti, busca ese lugar donde te sientes cómodo y aplícalo en el día a día con tus equipos.

Otra de las cuestiones, que deberían forman parte de la respuesta a la cuestión que formulé al comienzo de este artículo, es el peso que llevas a tus espaldas; peso que tienes que equilibrar, ya que si cargas mucho tu mochila, corres el riesgo de no alcanzar tus objetivos o llegar, pero en malas condiciones. Y es que ser líder, no supone cargar y cargar tu mochila con mucho más trabajo, supone trabajar de forma diferente, y atender otras cuestiones, que son de “altura organizativa” poniendo la mirada y el foco en asuntos que son prioritarios para que el equipo de trabajo funcione adecuadamente y todos juntos alcancéis los objetivos.

Respecto a esto último, y dejando ya de lado la parte más intrínseca del líder, un equipo de trabajo tiene que tener muy claro cuáles son los objetivos que tienen que alcanzar. Y esta, es una de las misiones clave a las que ha de atender el líder, tienes que ser muy específico con los objetivos que quieres alcanzar, para que el equipo en su conjunto focalice su tiempo y su esfuerzo en conseguir el éxito y los resultados que se han planteado desde el inicio alcanzar. En este sentido, el mundo ideal es que esos objetivos sean consensuados por el conjunto del equipo, ya que de este modo existe mayor compromiso.

Por otra parte, y atendiendo ya al segundo aspecto extrínseco y reseñable, tienes que dejar muy claros cuáles son los diferentes roles que han de jugar los integrantes del equipo. Pues

 

aunque los perfiles profesionales de cada uno de ellos, sean similares, y el objetivo sea común, aquí está la verdadera magia de un líder, y es la de sacar la mejor versión de cada uno, y darles a cada uno el lugar adecuado para ello, para que brillen y alcancen los objetivos de forma correcta. Y esto pasa, como no, por conocer muy bien a las personas que integran el equipo de trabajo, saber cuáles son sus virtudes y sus carencias, y transformar ambas en oportunidades.

Tienes también que ejercer un rol de facilitación, en definitiva allanar el camino, y permitir que ese equipo consiga resultados, y para ello has de tener muy bien definidos los procesos de trabajo, ya que esto genera una menor resistencia y a la vez una mayor agilidad a la hora de aprender determinadas dinámicas. Se trata en definitiva de enseñarles el camino que les permite llegar a cumplir sus objetivos, después evidentemente habrá un proceso de aprendizaje de ellos mismos, que les hará ser mejores profesionales y encontrar sus propios métodos, pero hemos de generar un modelo que nos permita compartir las mejores prácticas, y una cultura, por tanto, basada en el aprendizaje constante.

Por último, y aunque parezca un básico, me veo en la obligación de reseñarlo, estamos en la obligación de generar un bien clima, donde se propicie la comunicación. Dado que si ésta es adecuada, nos ayudará a generar un modelo basado en la confianza, siendo esta última la llave para agilizar los resultados.

Así que, si has asumido recientemente una posición de liderazgo, te han dotado de un equipo de trabajo nuevo o simplemente quieres reflexionar sobre cómo mejorar tu comportamiento como líder, has de entender y asumir la gran responsabilidad que conlleva; ser tú mismo y buscar tu propio modelo de liderazgo; no trabajar más, sino trabajar diferente; trasladar de forma clara los objetivos, así como el rol que juega cada uno en la consecución de los mismos y ocuparte de generar un buen clima basado en la confianza. Espero que tengas mucho éxito en este camino.